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“Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE): Síntomas, Causas y Tratamientos”
Degeneración Macular

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es la principal causa de pérdida de visión en personas mayores de 50 años. La mácula es la parte central de la retina, el tejido sensible a la luz que recubre la parte posterior del ojo y que permite una visión central nítida y detallada. En la DMAE, la mácula se deteriora, lo que provoca visión borrosa en el centro del campo visual, aunque la visión periférica (lateral) no se ve afectada.

La DMAE reduce la precisión visual necesaria para actividades diarias como conducir, leer, reconocer rostros y ver detalles de cerca o a distancia. Por ejemplo, una persona con DMAE puede ver la forma de un reloj, pero no distinguir las agujas para saber la hora.

Un diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado pueden ralentizar la progresión de la enfermedad. Es fundamental realizar exámenes oftalmológicos periódicos, conocer los factores de riesgo y acudir al médico ante cualquier cambio en la visión. Con una gestión adecuada, las personas con DMAE pueden mantener una visión funcional.

Tipos de Degeneración Macular

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) tiene dos tipos principales: DMAE temprana y DMAE tardía.

El 75% de los casos corresponden a la DMAE temprana o seca, que ocurre cuando se acumulan desechos bajo la mácula y la retina se adelgaza. La pérdida de visión es generalmente leve y progresiva.

Algunos pacientes con DMAE seca avanzan a la DMAE húmeda o tardía, que puede causar una pérdida severa de visión.

El tipo más común de DMAE tardía es la DMAE húmeda, que se desarrolla cuando crecen vasos sanguíneos anormales debajo de la retina. Estos vasos frágiles pueden filtrar sangre y líquido, dañando las células sensibles a la luz en la retina. Con el tiempo, la hemorragia y las cicatrices pueden provocar una pérdida grave y permanente de la visión central, aunque la visión periférica generalmente se conserva.

Existe otra forma menos común de DMAE tardía llamada atrofia geográfica, donde se pierde la visión debido al adelgazamiento extremo o la desaparición del tejido macular, sin presencia de vasos sanguíneos anormales.

La DMAE húmeda progresa más rápidamente que la DMAE seca, por lo que los exámenes oftalmológicos regulares son clave para detectar la enfermedad antes de que cause una pérdida significativa de visión.

Síntomas de la Degeneración Macular

Los síntomas de la DMAE pueden afectar a uno o ambos ojos y comprometen la visión central. No causan dolor ni afectan la apariencia del ojo.

Los primeros signos incluyen áreas borrosas o distorsionadas en la visión. A medida que avanza la enfermedad, se pierde la capacidad de ver detalles finos, tanto de cerca como de lejos.

La visión periférica (lateral) generalmente permanece normal. Por ejemplo, una persona con DMAE puede ver el contorno de un reloj, pero no distinguir la hora exacta. Del mismo modo, con el tiempo, se vuelve difícil reconocer rostros individuales.

Otros síntomas incluyen:

• Líneas rectas que parecen onduladas.

• Colores que se ven menos brillantes.

• Objetos que parecen más pequeños de lo normal.

Causas de la DMAE

Las personas con mayor probabilidad de desarrollar DMAE incluyen:

• Fumadores.

• Personas con sobrepeso o presión arterial alta.

• Individuos con antecedentes familiares de DMAE.

Para reducir el riesgo o ralentizar la progresión de la DMAE, se recomienda:

• Dejar de fumar.

• Realizar ejercicio regularmente.

• Mantener una dieta equilibrada y un peso saludable.

• Consumir suplementos con antioxidantes y zinc, aunque su efectividad no está completamente demostrada. Se debe consultar con un médico antes de tomar cualquier suplemento.

Realizar revisiones oculares periódicas con un oftalmólogo es clave para detectar la DMAE en sus primeras etapas y recibir el tratamiento adecuado a tiempo.

Diagnóstico

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es diagnosticada por especialistas teniendo en cuenta los síntomas, hallazgos de la exploración física en el fondo de ojo y escáner de la retina (OCT).

La detección precoz y el tratamiento oportuno son claves para preservar la vista.

Tratamiento

Existen dos tipos de DMAE:

• DMAE seca.

• DMAE húmeda, que se trata con inyecciones intraoculares de anti-VEGF.

En la DMAE seca, la aplicación de las siguientes sugerencias puede ayudar a mejorar la calidad de vida:

  • se pueden usar ayudas visuales y apoyo práctico, como:

• Lentes de aumento.

• Software especializado en dispositivos electrónicos.

• Tecnología digital para monitorear la visión en casa, como la aplicación Alleye, que detecta cambios en la visión.

Tratamiento para la DMAE húmeda

El tratamiento principal son inyecciones intraoculares de medicamentos anti-VEGF, los cuales bloquean el crecimiento de vasos sanguíneos anormales, evitando filtraciones de líquido y hemorragias en la retina.

• La mayoría de los pacientes requieren inyecciones repetidas varias veces al año para controlar la enfermedad.

• En algunos casos, se combina con terapia fotodinámica (TFD), un tratamiento con láser para destruir vasos anormales. Sin embargo, la TFD por sí sola no suele ser efectiva.

El oftalmólogo diseñará un tratamiento personalizado según la evolución de la DMAE húmeda en cada paciente.

Los fármacos anti-VEGF se administran mediante inyecciones en el ojo para detener la filtración de líquido en la retina. Este tratamiento es altamente eficaz para muchos pacientes con DMAE. El procedimiento completo dura 5-7 minutos, pero la inyección en sí toma menos de 20 segundos.

Después del tratamiento con anti-VEGF

Tras la inyección:

• Se usan gotas lubricantes, pero no antibióticos, ya que no son necesarios.

• Puede haber molestias y enrojecimiento leve durante unos días, lo cual es normal.

• Se debe evitar el contacto con agua en el ojo y nadar durante los primeros días.

Si el ojo se vuelve más rojo, sensible a la luz, inflamado o doloroso, o si la visión empeora después del tratamiento, se debe buscar ayuda médica de inmediato, ya que podría ser una infección ocular grave.

La mayoría de los pacientes con DMAE húmeda requieren múltiples inyecciones al año. Al inicio, se aplican tres inyecciones en intervalos de cuatro semanas, y después se ajusta la frecuencia según la evolución de la enfermedad.

Efectos secundarios de las inyecciones intraoculares

Las inyecciones de anti-VEGF tienen un riesgo bajo de complicaciones. En la mayoría de los casos, los beneficios superan los riesgos.

Efectos secundarios comunes:

• Ojo rojo (pequeña hemorragia en la parte blanca del ojo, que desaparece en 1-2 semanas).

• Molestias leves (sensación de arenilla o dolor leve por 1-2 días).

• “Moscas volantes” o pequeñas manchas en la visión durante unos días.

• Destellos o luces en espiral justo después de la inyección.

Efectos secundarios raros pero graves:

• Infección ocular grave (1 caso en 2,000).

• Desprendimiento de retina.

• Aumento de presión ocular.

• Coágulos de sangre y hemorragias intraoculares.

• Inflamación ocular.

• Formación de cataratas.

La mayoría de las molestias provienen del antiséptico povidona yodada usado en el procedimiento. Aunque la sensibilidad a este producto es común, las alergias reales al yodo son extremadamente raras.

Revisión y seguimiento

Después del tratamiento, se deben realizar revisiones periódicas para evaluar la necesidad de nuevas inyecciones. Las citas de seguimiento se programan en cada consulta según la respuesta al tratamiento.

Con un diagnóstico temprano, seguimiento adecuado y tratamiento continuo, muchas personas con DMAE pueden mantener su calidad de vida y una visión funcional.

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